-El arte gótico se desarrolló en el contexto europeo durante más de trescientos años, y en algunos lugares perduró incluso más tiempo. En ese período se produjo una evolución constante en el estilo, muy marcado por la propia identidad de cada territorio.
En la sociedad de la baja Edad Media se producen profundos cambios en las formas de vida y en la concepción del pensamiento religioso, que afectan decisivamente a la aparición de un nuevo estilo, el gótico. De un lado, tiene lugar el crecimiento de las ciudades; en ellas una nueva clase social urbana de artesanos y comerciantes va a encontrar en la catedral, que constituye el tipo de edificio más representativo de los nuevos tiempos, en la que convergen todas las actividades artísticas, una identificación a la que entregarse vitalmente. De otro lado surge una religiosidad que pone énfasis en el aspecto intangible del espíritu de Dios, que llena con su luz el espacio de la iglesia.
Aunque es posible detectar una evolución orgánica, el gótico se conforma como un estilo nuevo, aunque muy diverso, tanto por su compleja evolución, que llega hasta el siglo XV, como por las variantes regionales. En arquitectura se caracteriza por la existencia de una estructura articulada que permite abrir grandes vanos en los muros, que tienden a la ligereza y a la verticalidad. En las artes figurativas, la naturaleza, como obra divina, se descubre en múltiples pormenores.
El gótico abarca la época pleno y bajo medieval en Europa. Durante este extenso período de la Edad Media, se fueron desarrollando una serie de procesos que marcaron las épocas posteriores y que en muchas ocasiones tenían una gran conexión con la corriente artística que nos ocupa.
Es la época de las universidades, cuando comienzan su expansión y se asientan como la cuna de la cultura, que abandona las escuelas catedralicias y monásticas.
Las ciudades comienzan su expansión y en ellas, como símbolo de las mismas, comienzan a realizarse los ejemplos más característicos del arte gótico: las catedrales. En ellas se van a reflejar los grandes logros, así como los gustos de las clases y oficios urbanos, que ven en ellas la manifestación de sus ideas y valores.
Desde el siglo XIII comienzan a asentarse y a expandirse los reinos occidentales, que serán las bases, cuando no el germen directo, de los estados modernos. En ellos la monarquía se establece como forma política, y entorno a ella se realizan toda una serie de representaciones artísticas que tienen en el gótico su vehículo de expresión.
En esta época se inicia un renacimiento del comercio, que se va a apoyar en las incipientes clases urbanas y en el crecimiento de las ciudades. Fruto de ello será la aparición de algunas obras del gótico de carácter laico, como las lonjas mediterráneas o las casas municipales del norte de Europa.
Al tiempo, las clases que se enriquecen por el comercio comienzan a tener interés por el arte, que encargan y compran. Esto hace que los gustos de cada zona introduzcan diferencias regionales en el panorama del gótico europeo, y no solo eso, sino que harán que vaya evolucionando con el tiempo, tendiendo cada vez más a una decoración muy profusa y recargada.