-El 5 de mayo de 2000 se produjo una gran alineación de planetas en el cielo. Se anunciaron grandes catástrofes, que se relacionaron con el fin del milenio: terremotos y tsunamis, grandes mareas debidas a la atracción gravitatoria... pero nada de esto sucedió.
Cada vez que un fenómeno como el del 5 de mayo de 2000 llega a las noticias, está acompañado por los comentarios sobre los supuestos peligros que la suma de las fuerzas gravitatorias de los planetas podría acarrear para la Tierra. En el 2000 se habló de que los casquetes polares podrían derretirse, que habría importantes terremotos, gigantescas mareas..., simples fabulaciones. Los planetas están muy lejos y su influencia gravitatoria es insignificante. En cuanto a las mareas, la influencia de Júpiter sobre ellas es cien veces inferior a la de la Luna, a pesar de ser muchísimo más masivo que nuestro satélite. Y, en el caso de Saturno, su fuerza sobre las mareas es casi 1.500 veces menor. Así pues, la alarma generada por la conjunción, como se pudo comprobar después, era injustificada.