La Antártida ofrece a los científicos imágenes inigualables del funcionamiento de la Tierra: volcanes activos, glaciares que se mueven a una velocidad de excepción, placas de hielo que se desplazan hacia la costa...
La Antártida influye no solo sobre los patrones meteorológicos del hemisferio sur, sino que también determina las corrientes oceánicas de todo el globo y actúa como indicador del uso y abuso que la humanidad hace del planeta. Por eso, es el lugar ideal para estudiar las consecuencias biológicas del cambio climático y del calentamiento global del planeta.