-En medio de la peor crisis económica posible, el nuevo gobierno elegido en 1990 aplicó severas medidas para estabilizar la economía. Sin embargo, ante la oposición de un Congreso adverso, el gobierno eligió el peor de los caminos: el autoritarismo.
Pese a su triunfo, Fujimori carecía de fuerza en el Congreso. Por ello, lograr la aprobación de proyectos de ley se convirtió en una tarea difícil: la oposición aprista obstruía los proyectos constantemente. En esta situación, en vez de optar por el diálogo y la concertación, Fujimori, con el apoyo de un sector de los militares, decidió disolver el Congreso el 5 de abril de 1992. Esto fue considerado por los analistas como un autogolpe de Estado. Una buena porción de la población apoyó esta medida anticonstitucional, por lo que los esfuerzos de reconstituir un gobierno legítimo por parte del vicepresidente Máximo San Román y de los congresistas depuestos no tuvieron acogida.