-La democracia es el sistema de gobierno más extendido en las naciones del mundo en la actualidad. Sin embargo, su evolución ha tenido diversas etapas y ha estado condicionado por diferentes coyunturas políticas a lo largo de la historia.
La cuna de la democracia, como forma de participación de los ciudadanos en las decisiones políticas, fue la ciudad de Atenas del siglo V a.C. Tras la victoria de los griegos, dirigidos por el célebre estratega Pericles, sobre los persas (Guerras Médicas), la polis, nombre con el que se conocía a las ciudades griegas, tuvo un cambio radical.
Etimológicamente, la palabra democracia viene del prefijo griego demos, que significa pueblo, y del sufijo kratos, que se traduce como poder. Desde entonces, se llamó democracia al sistema de gobierno que permitía la participación de las mayorías en las decisiones de la polis.
La característica particular de la democracia griega, era que se trataba de una democracia directa, es decir, todos aquellos que tuvieran derecho al voto, participaban en la toma de decisiones. Debido al escaso número de habitantes de la polis, calculado en unos 300.000 habitantes, era relativamente fácil que los ciudadanos ejercieran su derecho al sufragio.
El derecho a votar estaba restringido a los ciudadanos varones, mayores de edad, que fueran libres y que no tuvieran deudas públicas. Las mujeres, los niños, los hombres con deudas, los extranjeros y los esclavos, estaban excluidos de la participación política. A pesar de estas falencias, la democracia de Atenas fue el primer intento de cambiar las formas de gobierno despóticas y autoritarias de la época, como la monarquía y la tiranía.
Los ciudadanos escogidos, pasaban a ser miembros de una asamblea, que se encargaba de los asuntos políticos, administrativos y militares de la polis. Reunida en pleno, la asamblea no llegaba a tener 6.000 miembros. Los cargos se asignaban por sorteo y se renovaban cada año, con el propósito de evitar los vicios electorales y estimular la participación ciudadana.
Paradójicamente, los griegos practicaron la democracia en sus ciudades, pero dominaron y esclavizaron a sus vecinos. Aristóteles, incluso, calificó a la democracia extrema e inmoderada (demagogia), como una forma impura de gobierno, ya que, para él, de nada servía que todos gobernaran si no había respeto por la ley y el bienestar común.